De nahuales y realidades campesinas

Jan 27

Escrita por Emilio Carballido, la obra teatral es un recorrido por la amistad entre un ser fantástico y temible con un intrépido niño campesino.
Por Ulises Ortega

Guillermo y El Nagual, en manos de Emmanuel Márquez, se transforma en una verdadera puesta en escena, que toma el texto, juega con él y trata de librar (con diferentes recursos escénicos) con algunas dificultades argumentativas de la obra infantil de Emilio Carballido (1925-2008), compilada en la década de los cincuenta en el libro El Arca de Noé.

Después de tener temporada en el Teatro Julio Jiménez Rueda, presentarse en la 32 Muestra Nacional de Teatro, en noviembre de 2011 en Campeche, el montaje llega al Teatro Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque, donde invita a los espectadores a recorrer junto con un sensible y receptivo niño las fantasiosas veredas del medio rural en México.

Entre la neblina, Guillermo se queda solo en el campo casi al anochecer, en ese momento descubre a un ser escondido, que lo asusta a primera vista, pero después al conocerlo va fortaleciéndose una gran amistad que los lleva a indagar en el reconocimiento de la situación social, a partir de la adopción de una mascota.

Pilar de la dramaturgia mexicana, Carballido fue un prolífico escritor, autor de obras como Rosa de dos aromas, Zorros chinos, Fotografía en la playa, Conmemorantes y Te juro Juana que tengo ganas, en la presente obra toma una fotografía instantánea de las leyendas de su tierra natal (Veracruz), para hablar (y cantar) intrépidas aventuras. A través de la historia muestra un optimismo en la recuperación de las relatos que se cuentan y heredan, aunados a la prosperidad del campo.

El Nagual, figura mitológica de las tradiciones mexicanas, es el centro de la propuesta escénica. Palabra de origen náhuatl, que se traduce como doble o proyectado, el personaje se convierte en una conexión entre el hombre, la naturaleza y los espíritus. El simpático animal, diseñado ingeniosamente por Iker Vicente, cuenta con diferentes tonos de voz (un completo acierto de la propuesta escénica actual), que van de los sonidos terroríficos a los aniñados, que ejemplifican los diversos estados emotivos del ser fantástico y su don de ubicuidad.

Otro gran logro es el diseño del espacio escénico, creado por Jesús Hernández,  que muestra varios rompimientos, un marco asimétrico que contiene diversos paneles, que crean diferentes planos de acción, con dichos elementos se amplía o reduce el escenario para dar enfásis específico a ciertas situaciones.

A diferencia de otras mascotas, El Nagual hace temblar, lanza fuego, provoca rayos, crea volcanes, cava profundos túneles y come en demasía, lo que se vuelve una carga para la, ya vapuleada, economía de los padres del niño que no permite al hijo tener un compañero de juego. Es, a través de la coacción, que mamá y papá aceptan al “invitado”, no por cariño ni por rescatarlo de alguna situación peligrosa, sino a través de ser amenazados con catástrofes que acceden a conservarlo.

Paola Huitrón, César Rodríguez y Denis González junto con Carlos David Galindo (Nagual cantante) prestan su voz y cuerpo para dar movimiento al gigantesco y camaleónico animal que busca ayudar a su dueño. Completan el elenco Juan Carrillo, Reiner López, Lizeth Rondero y Horacio Trujillo.

Los actores se mantienen en un tono juguetón y explotan la atención de los niños y atrapan con las canciones creadas por Omar Guzmán. Caso aparte es Leticia Pedrajo, quien en momentos pareciera más, que a una mujer campesina abnegada, una madre de barriada, con un tono que recuerda a Nosotros los pobres, es decir al urbanismo marginal, que dista de la interacción del campo y sus procesos de comunalidad.

Nuevamente, el espectador se topa con un montaje para niños que apuesta por la belleza estética pero que no puede profundizar en la reflexión ya que el autor no abordó esa conexión con lo social, e idealiza en extremo la relación entre un niño y su mascota, que dista de propuestas con una complejidad psicológica como La historia de la oca, de Michel Marc Bouchard, obra protagonizada hace años por el propio Emmanuel Márquez, que se interna de manera real (en el sentido psicoanalítico), para exponer dicha interacción.

Guillermo y El Nagual se presenta los sábados y domingos, excepto el sábado 11 de febrero, a las 12:30 horas, en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque. Paseo de la Reforma y Campo Marte, metro Auditorio.

Tags: , , , ,

Haz tu comentario





CommentLuv Enabled

This entry was posted on Friday, January 27th, 2012 at 11:22 pm and is filed under Artes Escénicas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.