Una década nada endeble
Sep 20
La agrupación teatral Los Endebles cumple diez años de vida artística con el reestreno de la puesta en escena que dio nombre y origen a un proyecto que se ha consolidado en el panorama teatral nacional.
Por Ulises Ortega
Wake… from your sleep
The drying of your tears
Today…
we escape
We escape.
Exit music (from a film)
Radiohead
Después de residir varios años en Xalapa, hace más de una década el artista francés Boris Schoemann llegó a la Ciudad de México para crear un montaje con alumnos que concluían sus estudios profesionales en el Centro Universitario Teatral (CUT). Con varios jóvenes actores preparó la pieza Los endebles o la repetición de un drama romántico, del dramaturgo quebequense Michel Marc Bouchard.
Todo estaba listo, pero los últimos toques de la obra coincidieron con el estallido de la huelga estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México (1999-2000), que orilló a los creativos a buscar un foro alterno para presentar dicha propuesta.
Después de tocar en varias puertas, Schoemann llegó al teatro La Capilla, habló con Jesusa Rodríguez y Salvador López Antuñano, quienes le dieron la oportunidad de presentar su puesta en escena en dicho espacio.
El montaje fue un éxito que permitió que el naciente grupo se hiciera de un recinto propio para seguir explorando textos provenientes de una dramaturgia contemporánea que poco a poco ha cultivado su propio público y ha abierto las puertas a nuevas compañías como Tapioca Inn y Luna avante, que exploran diferentes lenguajes teatrales.
La repetición de un drama romántico
Ahora, a diez años de distancia, después de crear varios espectáculos como El regreso al desierto, El canto del dime dime, Alphonse, La historia de la oca y El ventrílocuo, entre otros, la agrupación festeja su primera década de vida y vuelve a sus orígenes, a ese montaje que les dio vida independiente.
El público asiste a la presentación de una representación, una obra de teatro que abre la posibilidad de observar, a su vez, otra puesta en escena que expone un universo masculino lleno de jerarquías y rabia generada por el encierro carcelario, lugar en el que se contextualiza la obra.
Inmerso en la monotonía de las celdas, un hombre maduro invita a admirar un montaje lleno de presos desafiantes y violentos, quienes en la oscuridad de las estancias lanzan múltiples flechas que se clavan en la memoria y en la sensibilidad.
Este relato trasgrede la convencionalidad: cada uno de los personajes son víctimas de errores y celos que se funden con el erotismo y la perversidad de una tormenta de anécdotas que fusionan ficción y realidad, ya que no hay diferencia entre pasado y presente, los cuales se unen en una trágica historia de amor.
Los recuerdos catapultan a la juventud, a la preparación de un montaje sobre el Martirio de San Sebastián y en medio de sillas apiladas de diferentes tamaños, once internos caminan, observan, salen a defender su trabajo, mientras un sacerdote es invitado a entrar a las entrañas de la prisión y enfrentarse al pasado, a saldar una cuenta pendiente.
Boris Schoemann, quien también tradujo la obra de Michel Marc Bouchard, presenta el eterno e imposible romance entre Simón y Vallier, dos jóvenes que viven en medio de un conservador pueblo canadiense llamado Roberval, donde el deseo se transforma y convierte en fuego que demuestra la rabia brutal que sintomatiza la desesperación que viven, consumidos por las llamas de la frustración de no tener al objeto amado.
Cada una de las memorias escritas en un pequeño diario rojo se convierten en personajes con los ojos encolerizados “de perro rabioso”, con una furia interiorizada que explota en lágrimas impregnadas de tristeza, ya que a cada uno se les regresan sus palabras enamoradas, viven la desgracia por buscar la felicidad.
La condesa de Tilly, Juan Bilodeau y Lidia Ana de Rozier, entre otros, toman vida en los cuerpos de los reclusos, sobreviven al doloroso martirio de existir para buscar nuevamente la muerte, inmolarse con su desesperación y caer en la profundidad de su desesperación.
Raúl Adalid, Rubén Castillo, Hugo Arrevillaga, José Juan Meraz, Ricardo White, Javier Olivan, Jorge de los Reyes, Héctor Kotsifakis, Eduardo Ruy, Raúl Mendez, Gustavo Sánchez Parra, Fernando Briones y Leonardo Ortizgris son los actores encargados de llevar a cabo este montaje, en el que transitan entre sus roles de presos y los diferentes papeles que desempeñan.
Schoemann logra una puesta en escena compleja que mantiene el interés de los asistentes, en un reducido espacio logra la movilidad de todos los actores, la iluminación y el movimiento escénico se integran de una interesante manera que embona de manera atractiva en la trama.
Todos somos, en cierto punto, Simón o Vallier, con diferentes nombres díganse Iván, Diana, Roger o Ulises, todos somos endebles, estamos en “la repetición de un drama romántico”, inmersos en ciertas situaciones y condiciones que nos catapultan a la tristeza y la melancolía por una imposibilidad de encontrar eso que no cuadra (localizado en lo inconsciente) y seguir preguntando, buscando sin saber qué es lo que realmente falta para ser feliz. “Deje de gemir sobre su suerte y actúe”.
Los endebles o la repetición de un drama romántico se presenta hasta el 14 de diciembre, todos los martes a las 20:00 horas en La Capilla (Madrid 13, Del Carmen Coyoacán). Localidades 150 pesos y descuentos a estudiantes, maestros y miembros del INAPAM.
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This entry was posted on Monday, September 20th, 2010 at 5:24 pm and is filed under Artes Escénicas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

























